“En aquell moment, atrapat en els records de la meva estada a Síria, tornar als orígens em va semblar que podia alleujar el meu malestar. Per això encara vaig ajornar un xic la meva mort premeditada”. _ cita de “Dues cicatrius”, de Ferran Grau. 

Nuestras conversaciones nocturnas con Sameer y Anna, nos habían revelado que a las 9:00h saldría un bus hacia Kaza… pero mi cabezonería, podía con todo… me inventé una hazaña que debíamos llevar a cabo paso a paso, para llegar a tiempo a Kaza y coger un bus hacia Kyelong… Primero: nos tendríamos que levantar a las 6:00h de la mañana, Después: bajar (cargando con las mochilas) por la montaña, hasta la carretera (los monjes nos habían indicado el camino), Esperar: esperar a que pasara un buen hombre que nos cargara en su pick-up o en un twingo, y Finalmente: alcanzar el bus que salía a las 8:00h hacia Kyelong!!! Uhuuuu!!!…

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. puerta de acceso al monasterio de Ki .

Òscar, por supuesto no estaba muy de acuerdo, pero cuando se me pone una idea entre ceja y ceja… no me sirve cualquier -Uh! pero, y si no pasa nadie? – o – Ala! a las 6 de la mañana? hará un frío de coj**!- NO, cualquier argumento no me sirve… así que después de una mala noche, en una habitación húmeda y polvorienta, despiertos por la altura y la falta de oxígeno, nos levantamos “alegremente” a las 6:00, cuando parecía que todo el mundo dormía.

1 de Septiembre…

No se oía nada, perecía que ni los pájaros se habían levantado… pero nada más lejos de la realidad! en cuanto salimos al patio el ajetreo era máximo! estaban rodando unas escenas para “el campo de centeno” (o parecido ;) una película/reportaje que hablaba del exilio de miles de monjes y población civil debido al acoso de China sobre el Tíbet. Ayudantes con trastos, operadores de cámara ajustando los trípodes, la silla del director, y el monje que nos había servido la cena, practicando con los platillos… XAAAN!!!

Nadie allí nos podía llevar a Kaza, coches y furgonetas llegaban, pero no se marchaban… empezamos a bajar por el caminito de montaña y en 20 minutos llegamos a la carretera… y allí estuvimos… 20 minutos más, una hora, una hora y media, DOS HORAS!!! nadie! repito, nadie pasaba por allí!

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el monasterio visto desde la carretera…

Las altísimas montañas que nos rodeaban no nos dejaron probar los rayos de sol, hasta pasadas las 8:30 de la mañana… así que pasamos mucho frío! Óscar empalidecía cada vez más, y no sólo por la mala leche… cuando finalmente llegó el autobús, subimos resignados, y desde el fondo Sameer nos saludó contento y nos dedicó su más amplia sonrisa. Había decidido bajar, por los dolores de cabeza que la altura les estaba provocando.

  • monasterio de Ki (cenar y dormir) = 200 NRI/pers
  • bus de Ki – Kaza = 19 NRI/pers
  • desayuno en el German Backery de Kaza = 260 NRI
  • Hotel Zangchuki (subiendo la calle principal hasta pasado el riachuelo; wifi intermitente) = 400 NRI/habitación con baño, limpio.

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Nos acompañó hasta su hotel. A las 4:00 de la tarde, Òscar estaba ardiendo así que empezó con el antibiótico que llevábamos en el botiquín…

2 de Septiembre…

… después llegó la descomposición… en fin… tendríamos que esperar.

  • comer en el Café del Sol = 150 NRI.
  • merendar un café y un sandwich en Café del Sol = 120 NRI.
  • desayunar un porridge y un café en Café del Sol = 90 NRI.
  • comer en el Mama Budha = 220 NRI.
  • merendar un café y un sandwich en Café del Sol = 120 NRI.
  • y… cenar una tortilla en el Café del Sol = 110 NRI.

Como veis… hice del Café del Sol (de la ONG Ecosphere), mi segunda casa, mientras Óscar confraternizaba con el wc. Al chico del café se le ampliaba cada vez más su sonrisa, en cuanto hacía yo una nueva aparición por la puerta ;) Allí pasé dos tardes con Sameer contándonos nuestra vida, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida!. Les regalé el libro “Indina Exprés” para el “Booking Exchange” de la ONG, y en una tiendecita al otro lado de la calle, me compré un collar precioso, hecho por los artesanos Tibetanos que viven por esas montañas. Lo que comúnmente se llama, aprovechar el tiempo ;)

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En la segunda jornada de espera, reservé unos billetes para le minibus que salía a la mañana siguiente, 5:30h, hacia Keylong.

La noche se cernía sobre el valle y las estrellas iban apareciendo lentamente sobre las crestas recortadas de las montañas. A través de las ventanas, titilaban las chimeneas, y las bombillas de led. Mañana, partiríamos!.

3 de Septiembre… 

A las 5:30 éramos pocos los que nos reunimos en la estación… dos hombres, algunas mujeres con los niños a la espalda y un par de turistas. A las 6:00 apareció nuestro minibus (no muy cómodo por cierto; los baches de la carretera es mejor pasarlos con los buses locales, que tienen mejor los amortiguadores). Después de 6 horas, nos dejaron en el cruce de Gramphu, o sea, en medio de la carretera… ya nos veíamos como en el monasterio… y lo malo, es que por allí no se veía ni una triste granja…

lo que yo decía… madrugadas o madrugones para olvidar…

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