“- ¿Sabes como llamaban a las bibliotecas en el antiguo Egipto?, “Un remedio para el alma!”- le había dicho JeanPierre – A ésta, tendrás que venir a buscarme, si algún día me pierdo-“. cita del libro “Algú com tu”, de Xavier Bosch.

27 de Agosto… más que magullados!… mariaaaa!…

El día empezó igual que el anterior… a las 7:00 am. en una estación de autobuses. No teníamos una respuesta clara respecto a la hora que saldría el bus, ni su destino exacto. Esperamos pacientemente en esa estación inmunda… sucia, y llena de moscas!!!.

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Nos dirigíamos hacia Rekong Peo, dónde debíamos tramitar el INNER LINE, el permiso especial para poder entrar en la zona Tibetana de la India. Al final, el bus que salía a las 9:00 de la mañana, nos llevaría directos allí!!!! bieeen… escogimos los asientos detrás del conductor, los más anchos!!! bieeeen… pero no sabíamos cuántas horas invertiríamos en el trayecto!!! oh noooo!!! ;)

  • provisiones: galletas choco + zumo mango = 80 NRI; limonada LIMCA = 40 NRI.
  • bus Rorhu – Rampur = 136 NRI/pers. (9:15 h. a 15:00 h. con parada para desayunar)
  • bus Rampur – Rekong Peo = 178 NRI/pers. (15:30 h. a 21:30 h.)
  • … sí, sí! en total 12 horas de carretera de montaña!

El bus, subía y bajaba por carreteras serpenteantes, entre pinos, encinas y plantas de cáñamo?!?!… Sí! las plantas crecía al lado de la carretera, en curvas secas, en pendientes húmedas… convivían con los manzanos, y con los bosques… por doquier!

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De vez en cuando aparecían los característicos tejados encorvados de templos, que se elevaban 3 pisos sobre las minúsculas casas del pueblo. Se intuían los trabajos de maderas talladas en las fachadas al estilo tradicional; muy impresionantes!.

Y así iba pasando el día. La gente subía y bajaba del bus, mientras nosotros permanecíamos allí enquistados… la carretera era cada vez más tosca, seca y polvorienta… y a pesar de todo, allí seguíamos enquistados. Según el mapa, después de Rampur, la carretera mejoraría… HA!

Nada más lejos de la realidad! 2 kilómetros duró la alegría… después fue peor que lo habido… deslizamientos, asfalto de metro y medio de ancho, polvo, piedras; y cada vez peor, cada vez más metidos en las montañas, y cada vez más oscuro… Estuvimos trotando en ese infierno durante 6 horas!!! temiendo por nuestras vidas, en cada una de las curvas dónde el bus se asomaba hasta el límite del precipicio, para poder maniobrar.

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Ya era noche cerrada cuando desembarcamos, entumecidos, en el desolado Rekong Peo; teníamos que encontrar un alojamiento!!!

El conductor nos señaló en el lateral de la estación, un par de luces que apenas iluminaban la puerta del hostal (por llamarlo de alguna manera)… en cuanto puse los pies en la recepción, me quedé pegada en la moqueta mohosa, las puertas tenían unos chorretones marrones bastante asquerosos… y salí por patas!.

Frontales en mano, nos dirigimos hacia un edificio que se veía detrás… pero lo que no veíamos era el camino, y de repente:

– Òscar! mira esto!. Estamos en una plantación de marihuana!!! Como aparezca el dueño… me cago!

– Salgamos! salgamos!

– Por favor! no se va acabar nunca este día?! me quiero ir a dormiiiiir! 

Un señor tuvo la amabilidad de acompañarnos y llamar al dueño del alojamiento; este, alarmado, escondió un vaso de alcohol cuando nos asomamos a su ventana. Nos llevó hasta el segundo piso y nos enseñó una habitación… bastante sucia! (que c… sucia del todo!). Moqueta color púrpura roída, manchada por todas partess!… se supone que era la mejor que tenía… antes de hacer el check in, Òscar me dijo que se iba al lavabo… pero cuando levantó la tapa:

– … Aaaay! uahhhhg!!! QUE ASCOOO!!! HAY UNA RATA ENORME NADANDO EN EL WATER!!!

– Señor, no se preocupe. Yo la quito y les dejo libre la habitación.

– Pero que diceeeees!?!?! QUE ASCOOO!!! pero si tiene el tamaño de un caballo!!! es enooorme!  

Ueeeecs!!! bajamos las escaleras corriendo y desaparecimos tal como habíamos aparecido… en la oscuridad!.

Llamamos a una puerta cualquiera, para que alguien nos ayudara a encontrar una habitación sin ratas!. Ese pobre hombre, que salió de su casa en batín, medio dormido, nos llevó hasta el pequeño Hotel J.C., junto a un edificio rojo. Nos atendió un chico muy tímido, y nos llevó hasta una habitación bastante decente, con un palmo de polvo (eso sí), pero… no tenía ratas!, y nos la quedamos.

Caímos rendidos sobre nuestras fundas para camas :)))

 

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Oscar se había puesto los tapones para poder dormir profundamente… (yo no necesito parafarnalia… él tiene la teoría que, si hace falta, puedo dormir sobre una roca en medio del bosque).

De repente, en medio de la noche, se levantó de un salto de la cama frotándose los brazos, y gritando…

-Ueeecs!!! Ueeeecs!!! que asco! una cuca!!! una cucaracha!!!.

-Abre la luz- le digo.

-Está allí!!! está allí!!! la veoooohh!!! Ueeecs, allí!!!..

Yo no veía nada… todo estaba oscuro, o quizás yo mantenía los ojos cerrados.

-Abre la luz!!! (ahora grito! intuí que con los tapones no me oía… ). Abre la luz, que si no la veo… no la puedo sacar!

Momento de pánico!… yo pensando que me subiría por el brazo o algo!.

Abre la luz… Y ALLÍ ESTÁ!!! …

UNO DE SUS TAPONES PARA LOS OÍDOS!!!! hahahaha. Hasta ahí llegaba nuestra paranoia! hasta ahí!!!

  • Hotel Peo = 500 NRI/hab doble.
  • cena en el cuchitril = 60 NRI/dos platos de arroz con huevo.
  • fotocopias del pasaporte = 6 NRI
  • tramitación del Permit Inner Line = 350 NRI/persona.

En el próximo post: Hygway to hell, o … lo que nos quedaba para llegar al Ladakh (llamado en ocasiones “Pequeño Tibet“) en el estado de Jamu y Cachemira.

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