Lo más importante que tenemos que aprender es que, en todos los actos que llevamos a cabo, la intención cuenta más que los resultados.

20 de Agosto’15… Preparados, listos, ya! nuestro destino; Delhi

Todo empezó con un vuelo de Swissair Barcelona – Zurich (3h + 1h escala) – Delhi (10h aprox)… allí estabamos los dos, nerviosos, impacientes por salir del avión, pisar la pista, y notar la intensa bofetada que TODO EL MUNDO dice notar cuando aspiras las primeras bocanada de aire de la India…

Pues no! no fue así! no se si es porque ya eran las 12 de la noche y el tránsito aunque intenso, seguro que nada tenía que ver con la locura matutina… no se si era porque caía una fina llovizna, o porque acababan de pasar los monzones para limpiarlo todo… el caso es que no hubo tal bofetada… como tampoco hubo abalancha de taxistas; sólo un chico nos acompañó hasta la garita frente a la salida del aeropuerto, y allí tenían una tabla informativa con los precios para los distintos trayectos.

No fue la INDIA que TODO EL MUNDO había visto… ERA NUESTRA INDIA!!!! sorprendente allí, y más aún cuando la recuerdas a distancia…

gmaps delhi

El taxi entró por una calle silenciosa y desierta, cerrando una verja tras de si, y nos dejó frente al hotel Toronto. No lo recomendaríamos especialmente, el aire hacía bastante ruido cuando conseguimos que funcionara, pero tampoco fue uno de los peores lugares en los que acabaríamos.

  • cambio en aeropuerto: 1 € = 68 NRI
  • taxi aeropuerto – Paharganj (Delhi) = 600 NRI
  • hotel Toronto = 1200 NRI (hab. doble con AC)
  • cambio en oficina turística “no oficial”: 1 € = 71 NRI
  • moto rickshaw en Delhi = 20 NRI por trayecto

La ciudad se había levantado pronto y a bocinazo limpio, se oían los gritos de los vendedores ambulantes, los golpes de los herreros del final de la calle, perros ladrando, un par de ardillas frente a nuestra ventana defendiendo su territorio… solo teníamos tiempo para cambiar dinero, volver a por las mochilas, y tomar el metro hasta la terminal 1D de vuelos domésticos destino Amritsar ;).

… no hubo manera humana de llegar a la oficina de turismo “oficial”… la dirección era impronunciable, y ellos… la verdad… te llevan donde quieren. El hombre que nos atendió, intentó insistentemente vendernos un tour impresionante por el Rajastán… porque (no sé si lo sabéis!… pero… ) es el lugar más romántico de la tierra!, porque las carreteras con el Ladak están cerradas!, porque la gente es muy antipática en el norte!, porque si es vuestra primera vez en la India, Rajastán es lo mejor!, porque… Ufff!!!

Cuando al fin nos vimos libres, recuperamos las mochilas y nos fuimos directos a una de esas estaciones de metro “sub-realistas” (hihihi). Concretamente a RamaKrishna… pero esa no conectaba con la New Delhi Airport Line… teníamos que llegar en moto Rickshaw. Allí mismo frente a la estación estaban todos amontonados en una espiral caótica, y se nos ocurrió parar a uno que estuviera circulando (ya íbamos justos de tiempo!)… así que cuando se detuvo a pesar del intenso tráfico, y empezó a contarnos una historia que empezaba: “Señores, ha habido un tiroteo en el aeropuerto y han cancelado todos los vuelos. Tengo un primo que les puede ayudar a cambiar los billetes de avión y les podrá organizar un tour por el magnífico Rajastán!”… casi se nos paró el corazón!. Increíble! ojo! ojo! con los cuenta cuentos.

Finalmente, nuestro salvador!… el conductor Sikh de un moto Rickshaw, que por 50 NRI, se apresuró por algunos atajos y nos dejó justo a tiempo frente a la New Delhi Airport Line; sólo nos pidió a cambio… que le entregáramos al gurú del “Golden Temple” los 100 NRI que nos daba!. Cuando nos vio la cara de asombro creo que quedó convencido de que lo haríamos! Nos dedicó una amplia sonrisa y desapareció en la corriente de la gran avenida.

El acceso bien indicado, y las instalaciones limpias y silenciosas del nuevísimo “Aerocity Line”, contrastan enormemente con la suciedad, incienso, sudor, humanidad, tráfico, bocinas, palomas y comida de otros rincones de la ciudad.

El modus operandi de los transportes de la India, no dejaba de sorprendernos!!!… después de ese paréntesis de orden y tranquilidad, volvimos a la loca realidad… tuvimos que abalanzarnos junto a 60 personas más, sobre una pobre chica que ocupaba una mesita escolar (esas de melamina verde de primero de básica), ponerle el dinero en las narices y repetir como un disco rallado que necesitábamos dos billetes para el autobús lanzadera que salía en 3 minutos, y que nos tenía que llevar a la terminal de vuelos domésticos… FAST! FAST!

  • metro Delhi “Aerocity Line” = 50 NRI
  • bus lanzadera Terminal D1 = 30 NRI
  • comida en aeropuerto = 150 NRI (Dal picante de cebolla)
  • taxi aeropuerto – Golden Temple (Amritsar) = 550 NRI
  • hotel Golden Castle = 700 NRI (hab. doble con AC)

21 de Agosto’15… Un vuelo doméstico a Amritsar…

El pequeño bimotor de hélices se tambaleaba como una hoja cuando chocaba contra las nubes, así que el piloto decidió rodear un inmenso cumulonimbus que apareció frente a nuestro vuelo.

Aterrizamos con lluvia a las 16:30h, sobre la ciudad próxima a la frontera paquistaní, fundada en 1577 por el cuarto gurú Ram Das. Es como tantas otras localidades hindúes, un lugar ruidoso, polvoriento y está atestado de gente… pero guarda en su corazón, el inmenso y bellísimo Harmandir (más conocido cómo Golden Temple).

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Òscar acabó su cigarrillo, ya sólo quedábamos nosotros… cogeríamos un taxi hasta el templo, pero el trayecto se acabó en el control de policía que cortaba la calle principal, tendríamos que seguir a pie bajo nuestras capelinas (toda una atracción para los transeúntes ;).

Visitamos 2 o 3 “hoteles” (por llamarlos de algún modo), dónde el olor a moho dolía… al final encontramos refugio en el Golden Castle. Una ducha rápida y a 100 metros, la principal atracción del lugar.

Miles de peregrinos, familias venidas de toda la India, avanzan incansablemente en círculos sobre el patio de mármol blanco que rodea el lago y el templo más espectacular que jamás habíamos visto! Brillante! dorado! flotando en el centro. Durante los fines de semana, la actividad se multiplica!

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Miles de peregrinos, gente venida de todas partes para bañarse en sus aguas, rezar, escuchar sermones, comer juntos y pasar un minuto por el santuario sagrado, la sala desde dónde se entonan los kirtans, o cánticos religiosos que se escuchan por todo el templo; y dónde se custodia el Libro Sagrado que recoge las enseñanzas de los gurús sijs, y que conforman los cimientos de su religión. 

El complejo es impresionante y la serenidad que transmite, sin duda genera una atracción extraña de describir… incluso bajo la lluvia, la actividad nunca se detiene.

 

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