Yulu Dusa pranikara – “preciosa caoba”.

8 días! dos círculos encadenados!… empecé a pensar en la espesa y peculiar es la historia que acompaña a estas tierras centroamericanas… en Nicaragua hubo dos colonizaciones: la española en el Pacífico, y la británica en la Costa Atlántica. En ambas hubo esclavos.

Los más antiguos pobladores del país, son los Mayangnas (ma -“el sol”, yangna-“nosotros”), según el dialecto del Sumo que utilizan, se les denomina panamahkas, twahkas o ulwas.

Ocupaban todos los extremos del territorio nacional, pero las grandes migraciones mesoamericanas de chorotegas, maribios y nahuas, y las guerras dónde se comerciaba con ellos como esclavos, los desplazaron hacia el pacífico y les obligaron a internarse en lo más profundo de las selvas caribeñas. Allí resistieron todos los intentos de conquista durante la época colonial, y se enfrentaron a españoles e ingleses en el siglo XVIII, con un ejército de 300 guerreros ulwas-caribes.

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encadenados.

Fueron los pastores moravos, quienes en 1926 obligaron a Kalú (el último sukia de los mayangnas) a abandonar su poder.

También conocidos como el pueblo del agua, su toponimia hídrica es inacabable: Waspuk-río de la niebla, Wasyuli-río del arco iris, Waulawas-río de la serpiente, Tapalwas-río de las pacayas, Sukuwas-río de los bambusales, Suniwas-río de los caracoles, Wihilwas-río del quequisque (colocasia o xanthosoma), Balawas-río de las hormigas ponzoñosas, Kurinwas-río de los pipantes, …

Los más antiguos inmigrantes son los indios Matagalpas; sus columnas cilindricas usadas en monumentos y estatuaria, datan de unos 1.000 años atrás, antes de la invasión de los Chorotegas, y de la desaparición de la cultura Maya.

Entre los Matagalpas, la esclavitud voluntaria estaba permitida. La practicaban los tahures para satisfacer sus deudas a los acreedores; los padres de familia vendían a sus hijos bajo dominio, por incorregibles; la mujer licenciosa y holgazana se vendía a si misma, para comprarse objetos de lujo; y los vagabundos, bajo la condición de gozar con libertad.

El idioma de los aborígenes, fue el nahos, o nahua o nahuatlaca.

Los Garífuna o “garinagu” (si se prefiere el nombre africanizado), se establecieron en la comunidad de Orinoco en 1912, provenientes de Honduras.

Sus raíces africanas, están presentes en la danza y la música; tambores y electrizantes movimientos de cadera forman parte de la “punta”, la danza garífuna de mayor popularidad, que obedece al rito de la fertilidad.

Las prácticas religiosas se fundamentan en el Dugü (madre tierra), el culto a los ancestros, y a deidades africanas como Yemanyá “señora del mar”, y Shangoo “dueño del fuego”. Creen también que el poder convocatorio de los tambores se usó para atraer y atrapar a los nativos Africanos curiosos, subirles a los barcos de esclavos y que remaran más rápido durante el largo viaje.

Los esclavos africanos que lograron escapar del yugo de sus amos, huyeron hacia la selva Mosquitia (en la frontera con Honduras), y se casaron con integrantes de las tribus indígenas locales, convirtiéndose en los indios Miskito.

A lo largo del Río Coco, es común ver sus villas… los chicos juegan en el agua, las mujeres trabajan en la corriente, el suave humo sube lento de las fogatas; escenas bucólicas que esconden una cruda realidad: minas terrestres y granadas anti-tanques abandonadas allí durante la guerra por ambos bandos!.

Otras atrocidades han marcado la historia de este pueblo, los Ingleses los armaron para que sometieran y esclavizaran a otros grupos autóctonos, y poder venderlos en las plantaciones del Caribe.

En el Siglo XVI, ante el constante exterminio, los indígenas optaron por huir; obligando a la corona, a sustituir el modo de producción esclavista, por el de la producción feudal.