“Las últimas seis millas del recorrido de Green Mountain (2.482m), suponen una prueba. Si estoy bien, disfruto; si no, tropiezo, se me acaba el aliento y tengo que luchar para acabar esos últimos metros. Aunque es doloroso, también es exquisito, ya que representa lo más primario de lo que hago… Así, llego a mi lado más auténtico”. Anton Krupicka (Nebraska), corredor de montaña (trail running).

Eiiii!!! aquí empezamos nuestro relato del viaje entre Perú y Ecuador, realizado entre el 16 de Agosto y el 10 de Septiembre de 2012.

  • Vuelo: Iberia (una porquería de avión y caro) = 1050 €/persona.
  • IDA: Barcelona-Madrid-Lima-Iquitos (Perú).
  • VUELTA: Quito (Ecuador)-Guayaquil (otro control policial)-Madrid-Barcelona.

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6 de la mañana; salimos recién duchaditos hacia el aeropuerto de Barcelona… nos esperaban nada más y nada menos que 20 horas de vuelos y esperas para llegar a la ciudad húmeda… Iquitos.

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Olor a selva, a lluvia reciente… serio y muy profesional nos recibió César! rodeado de feroces taxistas y conductores de motocarro gritones, estaba absorto… pensaba en su plan, en la excursión que no esperaba, se preocupaba por tenerlo todo atado! QUE ILUSIÓN VOLVER A VERLO!!! No recordaba lo indefenso que parece en la ciudad (fuera de su hábitat natural), en cambio en la selva…!!! (eso os lo cuento en un momento! ;)

Hacía rato que se había puesto el sol, pero el tránsito no se detiene en la avenida de Jose Abelardo Quinones. Los motocarros compiten para salir los primeros en los semáforos, para cruzar temerariamente dos carriles en sentido contrario, para salvar enormes baches del asfalto y llegar al final de la carrera con 5 o 6 soles más en el bolsillo.

  • Motocarro.- depende del recorrido, de 5 a 8 sol.

La primera en la frente!

Teníamos que cambiar algo, para pagar los gastos de la noche; al estar cerradas las casas de cambio del aeropuerto, decidimos ir a un cambista callejero… Mueeeec! error!!! son algo así como Juan Tamarit… Niano, Niano, Niano… te parece que te han dado 150 y en realidad tienes 100 en la mano!!!. Tachaaan!!!… y cuando te das cuenta, búscalo :O

  • Cambio de divisas.- en Interbank (a 17 ago.’12)  1€=2,90 Sol;                                                    . (el 10 sept.’09)  1$=2,87 Sol.

Queríamos alojarnos en la Casona… Mueeeec! otro error!!! en Iquitos estaban de fiesta, y en varios hoteles, no había ni una sola habitación libre. No habíamos enviado ni un triste mail para reservar, parecía que fuera la primera vez que salimos de casa… que torpes!

  • Hostal “el colibrí”.- Al final encontramos una habitación doble, con ventilador por 55 soles (trip advisor).

Cada mañana… vuelve a salir el sol!

Esa mañana también había salido… pero detrás de una tormenta diluviana!

Nos dirigimos hacia la plaza, lo más arrimaditos a los edificios que pudimos… y después de un jugo enorme de mango, un panqueque con miel y un buen tazón de café con leche, la cosa mejoró!; nuestro estomago estaba lleno, y los nubarrones habían desaparecido.

  • Desayuno.- en el “Yellow Rose of Texas”, 25 Sol.

El sitio no ha cambiado nada desde el 2009… y me da a mi… que no ha cambiado nada desde que ese tejano gigantón lo inauguró! Allí sigue el, sentado en su silla de mimbre, charlando con cualquier turista que le de coba.

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Nos dimos una vuelta por el paseo del Malecón, con vistas sobre el centro de artesanía indígena “la Anaconda” y sobre las casas flotantes, esperando que llegara el mediodía para partir hacia… la aventura en la selva!.

  • Lancha “Jaén”.- de Iquitos a Requena, precio del boleto o pasaje, 25 sol/pers.
  • Hamaca.- en el mercado junto al embarcadero, 25 sol.
  • Excursión Matses.- 360 $/6 días.

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Salir del puerto de Iquitos, ya, al lado de César, no trajo muchos recuerdos de la vez anterior… gente trajinado bultos enormes, amarrando hamacas, niños correteando, mamás meciéndose, quitando y reamarrando hamacas (jala un poco más a la derecha), los cocineros pululando entre los fortotes “machos” que cargan sin descanso, quitando y volviendo a amarrar hamacas (jala un poco más a la izquierda), la tripulación amarrando sacos o sandías o… hamacas! :P

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Horizontal interminable, sobre esta, vegetación de lo más variopinta, una puesta de sol genial, una noche remontando el Ucayali.

Llegamos a Bretaña muy temprano, pero… en el puerto/playa ya esperaban unos 1000 motocarros, 1000 porteadores listos para abordar la lancha en cuanto el pequeño tablón que hace de pasarela tocara la costa, 1000 niños con el objetivo de encontrar tapones de plástico en las cubiertas, y 1000 personas más, buscando a sus familiares; y es que el follón, es absoluto; el desorden, inhumano; y cualquier atisbo de organización, inexistente… eso sí! es inevitable contagiarte de esa emoción y esa adrenalina en bruto!

Reencontrar a la familia!

A partir de este momento se empezaron a desatar las emociones! y también los nervios de emprender la marcha!

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Volver a encontrar a Kelly de sonrisa nerviosa y sincera! tan amable! tan dulce!… como sus dos pequeñas!

Volver a abrazar a Edgar, por el que estuvimos bastante preocupados por sus ex-problemas de salud!.

Conocimos a Obed, su hijo mayor; un adolescente fantástico, muy competente, al que cogimos mucho cariño!

Estar con César más relajado! charlando sobre lo que le quedaba por organizar y qué provisiones iba a comprar.

Campamento base: en casa de Lita!, un nervio, risueña y coqueta, maestra en un poblado del Pacaya a tres días de camino. Su mamá, la señora Teresa, un terremoto de 67 años que se convirtió en nuestra tierna mamá, al instante! la ilusión que reflejaban sus ojos, era inmensa!… mientras preparábamos la mochila pequeña, iba y venía cantidad de gente del pueblo, amigos de la familia que querían conocer esos turistas locos que se iban al interior! (a lo desconocido?!).

El primer encuentro con el jefe Matsés y su hijo Benito, que nos hacía de traductor. Cuerpos menudos pero fuertes, rasgos angulosos, mirada curiosa y (de momento) tensa.

Nos vino a recoger un motoremolque con otros dos chicos Matsés (hijos menores del jefe) y una carga, a mi parecer desorbitada: dos bidones de gasolina, sacos de arroz, tacos de jabón, y botellas de aceite para la comunidad; mosquiteras, un par de sandías, macarrones, 3 cajas de agua, tostadas, mermelada y utensilios de cocina para el camino.

Un ajetreado camino fangoso, baches, piedras, cuestas que debíamos subir andando o empujando nuestro transporte, hasta que el motoremolque se detuvo en el linde de la selva. Desparrame de bultos!

– ¿Como vamos a llevar tooooodo esto? :O

– pfffffssss… ¿!?¿?!$·%&??

– Oh! ¿dónde van?

y… plis, plas! tanta mochila técnica, tanta sujeción lateral, dorsal y trasera! eingh?!… DOS hojas de palmera grande, UNA soga larga, TRENZAR, ajustar a la frente, y listos!!!

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“Esta facultad que tienen de improvisar en el instante, cosas que necesitan, no deja de maravillarme: un arpón de pesca, una tabla para atravesar un ancho río, una cuerda para amarrar una piragua, una larga pértiga para empujarla, una cesta para cargamento imprevisto, un telar, un lecho para las visitas… estos pueblos han rechazado la acumulación de objetos, para conservar su libertad de movimientos” . Philippe Descoda.

A través de la selva Amazónica

Andaban a toda prisa entre helechos, incluso bajo los 40 kg de peso de sus “mochilas”! en una hora, alcanzamos el camino que construyó la comunidad hacía 5 o 6 años y que se eleva y desciende continuamente; en los valles, había que cruzar riachuelos y quebradas sobre troncos que nunca tenían el mismo tamaño, la alfombra de hojas, variaba a cada paso; humedad sofocante… a pesar de las nubes!. Andábamos junto a César, desconocíamos a que distancia estaban los demás, pero a las 3 horas necesitábamos parar y comer algo.

Cuando ya estábamos encendiendo la hoguera, por la retaguardia uno a uno, empezó a llegar el resto de la expedición!

Oscar.– Pero… íbamos primeros?!!? pero… pero???!!!

Benito.– Ja, ja, ja! los gringos andan más rápido!!! ja, ja, ja!!! (se increpaban entre ellos!)

Òscar.– Pero… Edgar?!

Edgar.(cansado, con gesto descompuesto! lanzándose sobre un lecho de hojas) Ya, se! ya se! es que me desvié allá atrás…

Lo mismo que en la montaña: Hay que estar muy atento al camino!.

35 minutos de descanso, 3 horas más! el cansancio y las “lomadas” hacen mella en algunos… y delante, los más jóvenes como diversión, las bajan corriendo!!!. Empieza a anochecer, las raíces se camuflan en la oscuridad, y en los troncos ya no se ven los musgos resbaladizos. Reunión:

Tendremos que andar más juntos. Cuidado con los agujeros… es dónde se pueden esconder las víboras o Surucucu.

Una hora y media siguiendo la potente linterna… oscuridad total, efecto túnel, humedad, piernas pesadas… ya llegamos, pero se oyen voces!?

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Cuando llevas 8 horas de camino en plena selva, no esperas encontrar un campamento remoto (de nombre “Sarayacu”), ocupado! y mucho menos, por un equipo de fútbol al completo!!!.

Se dirigían a Requena en motivo del 105 aniversario. Por suerte, las dos chozas al otro lado de la quebrada (las más hechas polvo), estaban libres; pudimos colgar la mosquitera/sábana ;) y dormir sobre las cañas.

A las 6 de la mañana, visita inesperada de un perezoso en el árbol de enfrente y a las 7, vuelta al sendero. Nos acompañan los sonidos de los tucanes, los monos, y los… – Tui-tui-tui… uiiit-uiu!!! – que nos entretenemos en contestar.

Los hongos crecen en cualquier fisura, enormes abanicos tostados y naranjas, blancos palillos de caperuza puntiaguda, ondulantes caprichos amarillos. Luego están las mariposas de motas doradas brillantes, o rojo intenso, o azul metalizado, o verde manzana. Libélulas de alas transparentes y orquídeas que cuelgan a alturas imposibles… el resto, es verde! todo verde!

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Teníamos que llegar al puesto de control “línea” en el límite de la reserva. Nos llevó 3’5 horas cruzar mil quebradas más, sobre troncos, algunos inmensos de 40 metros de largo. Comimos bajo un sol abrasador. Después, buuuuf!!! 5 horas más!!! las piernas ya van solas en ese último tramo más llano. Al final nos espera un pequeño bote, dónde debemos caber todos y todo :O

– Allí está el bote!!! bfff… el agua está muy baja… va a ser un camino muy duro, también por los “palos”. Las lluvias están escaseando.

(Los “palos” son los troncos de los árboles caídos durante la crecida del río y que quedan atravesados, obstaculizando la navegación en aguas bajas).

Y así fue. 1 hora surcando palos, anochece, 2 horas más surcando “palos”… – Agacharos que vienen por arriba! – Doblar hacia la izquierda – Empujad! – Acelera que no saltamos! – El pequeño motor, sacaba humo!

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Las emociones nocturnas no fueron pocas! A parte de saltar los troncos y las tarántulas que nos miraban fijamente…

  • César (el jefe matsés) escopeta en mano, saldó una noche de caza con un enorme pavo negro y dos ejemplares de “majaz” adulto…
  • Òscar arrolló una serpiente con la cabeza, se cayó en mi pié, y en la confusión de la noche, le di una patada voladora que la lanzó hasta la orilla!.
  • Con la luz del frontal atrajimos (sin querer) un “simpático” insecto, del tamaño de un escarabajo, de ojos naranjas brillantes, llamado “Chicharrito” que:

Chi.–  Uaaaahhh! Uaaah! Uaaaah!

Noe.(revolviéndome sin encontrar el bicho) Uehhhcss!!! Dónde está!???! Dónde está!???!!!

Chi.–  Uaaaahhh! Uaaah! Uaaaah!

César.(el jefe matsés se meaba de risa!) Noemi! no te preocupes… no muerdeee!!! jajajaja!  

Chi.–  Uaaaahhh! Uaaah! Uaaaah!

Noe.(me picaba todo!) Ya! quizás no muerde… pero me está gritando!!! “el grito del Chicharrito, es terroríficooo!”

Por fin, dormir! y a las 6 de la mañana otra vez en pie; esta vez ya no tendríamos que andar… solo soportar 9 horas más en el bote. Por suerte, nuestro César sabe muy bien como acomodar al personal, mientras él, en la posición del loto y gesticulando enormemente con los brazos, dirige la embarcación.

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Nos detuvimos en otro campamento dónde desayunamos, mientras todos estaban atareados cortando leña o limpiando la caza.

Que?… os estaréis preguntando, si algún día llegaremos, no?.

Pues sí! Pasadas las 3 dela tarde llegábamos al puesto de control de Loboyacu… el típico puesto de control de las reservas (por lo menos las que nosotros hemos visitado en Perú)… casita de madera pintada en blanco y azul, sobre postes, para evitar las crecidas.

Nos registramos! nuestro destino ya está muy cerca!

Un núcleo de prácticas sociales y saberes alternativos… de perspectivas animistas, chamanes o de conocimientos curativos por medio de yerbas; prácticas de caza y pesca ancestrales; de división sexual del trabajo; de uso de vestimenta tejida pormedio de tecnologías locales; de alimentos y bebidas sociales… lo desconocido?! por fin!

Nos cruzamos con los primeros niños, saltando al agua en medio del griterío; las primeras mujeres en la orilla, cargadas con los bebés; y nos detenemos en Remoyacu!!!

Llegamos a los pies del poblado y…