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Llegados al final del viaje y haciendo retrospectiva… Kyrgyzstan es un país de paisajes infinitos, espectaculares; una fuerza latente de pueblo nómada, un pueblo rudo que ha sobrevivido milenios en condiciones extremas, se atisba bajo la piel de esta gente!; su hospitalidad es sorprendente a nuestros ojos (los de los europeos), unos ignorantes totales sobre la condición humilde y honesta del ser humano; viajar a kyrgyzstan no es cómodo, pero su valor no se encuentra en esa pequeñez… su grandeza, es mucho más profunda!.

La tierra de los glaciares más grandes del mundo, de ríos impetuosos, de lagos de azul intenso, de jailoos y flores alpinas, de grandes colosos de roca y con una historia y cultura, muy especial.

La bebida tradicional hecha con leche de yegua fermentada, es el kumis… hay que estar muy curtido, para darle un buen sorbo.

Bishkek.

La ciudad más poblada de Kirguistán!… la viva estampa de una vieja ciudad Rusa.

Situada en el valle del río Chuy, alberga casi 1.000.000 de habitantes, en una extensión de 127 km²; la misma que la del estado de Chuuk (el más poblado de los Estados Federados de Micronesia, al Suroeste del Océano Pacífico = 53.595 habitantes :) ; y que Noból (un cantón en la provincia de Guayas, en Ecuador = 14.000 habitantes).

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Desde la estación de autobuses de larga distancia, un taxi nos dejó frente al Radison Guesthouse , tenia muy buena pinta… preguntamos y estaba lleno; el taxi nos había abandonado, así que buscamos un sitio para comer antes de seguir con la mochila bajo el bochorno, y voilà! en la misma calle Manas, un buffet con aire acondicionado, dónde sirven el típico arroz plov, bistec, huevos y refresco, a un buen precio.

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Bajamos hasta la avenida principal Chuy Prospektesi, dónde está el Beta-store (un centro comercial con tienda North face a unos precios muy asequibles, y ropa de Muguoguogum no tan asequibles), los teatros Golden Bull y Rossinya Movie Theatre, las pequeñas tiendas de antigüedades (no os perdáis la tienda que han montado un par de amigas, dónde ellas mismas diseñan ropa, zapatos, complementos y objetos de decoración, a partir de delicados retales de las típicas mantas kirguices que las mujeres tejían para el ajuar de las jóvenes novias), el edificio del parlamento, la White house y como no, la inmensa plaza de Ala-Too Square con una estatua del gran Manas presidiéndola.

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Los colosos State Opera & Ballet y el State Museum of fine arts, son dos muestras de la desproporcionada arquitectura Rusa.

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Pasamos la noche en el Hotel Semetei (recientemente reformado, bien situado y un poco caro), habitación inmensa con baño y agua caliente. La cama y el desayuno… pfff! (2500 som/doble).

Al día siguiente, nos despedíamos, de aquel país increíble!

En resumen…

Oste del país. “las grandes ciudades”.

Bishkek, Jalal-Abad y Osh. Los tres motores de Kirguistán. Los apasionados por el esquí, tienen a 40 km al sur de la capital, el parque nacional de Ala-Archa y sus picos de casi 5.000, Korona peak y Semenov Tianshanskii.

De Jalal-Abad destacan 3 cosas… sus manantiales minerales, su producción agrícola y de cría de gusanos de seda, y su proximidad con Uzbekistán.

Por las callejuelas, cafés y restaurantes de Osh, han pasado miles y miles de viajeros de la Ruta; su mercado al aire libre, es el más grande y más concurrido de Ásia central. En en el centro de la ciudad, se alza la imponente montaña de cinco cabezas, Suleyman-Too.

La marshrutka, es el transporte por excelencia. Muy barato y te lleva a casi todas partes, tanto dentro de las ciudades como cerca de ellas. Es muy recomendable utilizar este tipo transporte, porque, aunque la mayorías de los Kirguises no dominan el inglés, su curiosidad supera este contratiempo con mucha imaginación!

Sur del país. “las fronteras en las nubes”.

Los paisajes de roca desnuda cautivan al viajero. La carretera se endurece en los pasos montañosos que llevan al último pueblo, Sary Tash (hogar de pastores seminómadas y de tránsito entre tres países). La frontera con la China, el Irkeshtam pass, es uno de los más inhóspitos del planeta.

Lo mismo ocurre con el Torugart Ashuusu, al que se llega rodeando el Chatyr Kul lake, a 3.600 m. De camino, se puede viistar el Tash Rabat caravanseray, un muy bien conservado refugio de los camelleros de la Ruta de la Seda. Hay otras ruinas cerca de At-Bahy, la ciudadela y el mausoleo de Koshoy Korgon (dice la leyenda, que Manas lo construyó para enterrar a su amigo Koshoy).

 No me puedo ni imaginar, qué debía ser andar a lomos de un caballo o un camello durante semanas y semanas… en los prados infinitos y solitarios, cruzando desieros y montañas, brutalmente expuesto a los elementos… Tengri Ursun! -“Que el cielo te alcance!”.

El centro. “el lago más especial”.

El Song kul está rodeado por Kyzyl-oi, Naryn y Kochkor… cada una diferente, cada una con su encanto!  Kyzyl-oi es un pueblecito de barro entre polvorientas montañas; detrás de estas, un lago de una belleza que corta la respiración tanto, como el frío viento de las noche, el que azota las yurtas de sus orillas.

Naryn ofrece los juegos de caballos típicos y las exhibiciones de caza con halcones, águilas reales y águilas doradas.

Las estepas de Kochkor, los pastos de alta montaña a medio camino del lago Song-Kul, vieron llegar de las hordas mongoles de Gengis Kan.

El norte del país. “lo que acunan las cordilleras”.

El nordestes está ocupado en gran parte, por uno de los lagos más profundos del mundo, el Issyk-Kul; sus aguas termales han hecho que se instalen algunos balnearios, que atraen al turismo.

En la orilla norte, la ciudad de vacaciones Cholpon-Ata es la preferida de muchos turistas rusos, pero… la playa está bastante sucia :S . Mejor, visitar los petroglifos!

En la orilla sur, Bokonbayevo y la garganta de Skazka, un cañón de arenisca roja, caprichosamente erosionado.

Al Este, en la ciudad de Karakol, se puede visitar varios edificios y el mercado de animales, dónde llegan nómadas incluso de los países vecinos. A poco más de 60 kilómetros, se alza la formación rocosa de Dzhey-Oguz o “siete toros” (cuenta la leyenda, que los dioses los convirtieron en piedra, por aterrorizar a los nómadas).

Los picos Dzungarian y Küngöy de las montañas Tien-Shan, hacen de frontera natural con Kazahastán y China. Desde el valle de  Altynarashan (una excursión de 3,5 horas), se divisa el Inylchek Glacier.

Y al oeste, el parque nacional de Chong-Kemin; y la impresionante Torre de Burana, un importante vestigio en La Gran Ruta de la Seda.

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En fin… Kirguistan hay que visitarlo!

BON VIATGE!!!