Hoooola!!! no os tengo abandonados, lo que ocurre es que me sepultó una oleada de trabajo (estoy pagando el precio, por desaparecer del trabajo durante un mes! ;). Aquí empieza el relato de Kirguistán!!! iupiii…

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Preparando el viaje, la información que encontramos fue escasa, así que esperamos poder ayudar contando nuestra experiencia y aportando algunos datos útiles. ¿porqué escogimos este lugar? …en nuestra ruleta de continentes tocaba Asia y ya habíamos estado en el sudeste asiático; además, leímos mucho acerca de la mítica Ruta de la Seda, de gran cantidad de trekkings, de fantásticos parajes y de la posibilidad de ir a caballo por escarpados pasos…, un país de pequeñas dimensiones ideal para recorrerlo enterito, en casi 4 semanas.

Salimos un domingo por la mañana… para llegar a la capital de Kyrgyzstan, el lunes de madrugada. Los vuelos no son muy largos (4,5 h cada uno) pero hay que hacer escala en Moscú.

Bajamos del avión en Bishkek (blog viajando a ratos; entrada relacionada)  y encontramos la barrera burocrática de los visados a las 5 de la mañana (no fue muy molesto ni nada del otro mundo); frente a nosotros los guardias, serios, de verde oscuro, llevando esas grandes gorras de uniforme… he dicho grandes? nooo, enormes! (para quedar resguardados bajo ellas cuando nieva, supongo ;) esperaban que cruzáramos, para ir a desayunar.

.      visados: doble entrada 100 $/p.p. (no nos pidieron las fotos de carné)

.      cambio: 1 € – 61 o 64 som.

.      transporte: autobús num.380 a bishkek, 40 som.

El aeropuerto es pequeño, y aunque no entendíamos ni una palabra, no te pierden de vista y te van indicando el camino de salida. Allí mismo, junto a la puerta, está la ventanilla del cambio.

Quedaba un rato para que apareciera el primer autobús hacia la ciudad, y los taxistas (un gremio a parte) aprovecharon para sondear a los turistas! Después de largo rato, nos fuimos con uno de ellos hasta la oficina del CBT, por 400 som (un poco más de los que especificaba en la guía; lo nuestro nos costó!).

La red del CBT (Community based tourism), es una organización presente en casi todos los pueblos y ciudades; ofrecen la posibilidad de alojarse en casas particulares a un precio más que correcto, consiguiendo de este modo el contacto con las familias, y que el dinero del turista vaya a parar directamente a la población local.

Así pues… para referirnos a los alojamientos, tendremos que recurrir a los nombres de los propietari@s de los “homestays” en los que estuvimos. Estos se rigen por unas tarifas únicas, con algunas pequeñas variaciones según lo alejadas que estén de las grandes poblaciones:

.      dormir: 600 som/doble.

.      desayunar: 150 som.

.      comer o cenar: 300 som.

Además, en la misma oficina se pueden contratar toda clase de trekkings y actividades, tanto a pie como en bicicleta o a caballo.

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Subiendo el collado de Tör-Ashuu.

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Otras veces ya hemos comentado que no somos muy amantes de las ciudades… mejor dicho, intentamos huir en cuanto pisamos una, y Bishkek no fue una excepción! Después de hablar con Asylbek Rajiev del CBT (e-mail: cbttours@mail.ru), e informarnos del mejor modo de llegar a Kyzyl-Oi, pactamos con el mismo taxi para que nos llevara (2500 som*), no sin pasar antes por una puestecito de pan, llenarnos la panza y estrenarnos en la utilización de los lavabos públicos por 5 som cada uno.

Por allá a las 6 de la mañana, Biskek, aunque enmarcada entre montañas enharinadas, me pareció una ciudad gris lúgubre, ¿se ha activado la alarma por epidemia?, ¿y sus habitantes?; grandes calles impersonales y enormes edificios tipo colmena repletos de antenas, aparatos de aire y tendederos desiertos, grandes almacenes medio derruidos, institutos de ventanas rotas y escaleras desconchadas por los matojos… nada que ver con la ciudad que nos encontramos a la vuelta; estaba claro que nos encontrábamos muy lejos del centro.

Vistas hacia Suusamyr (estación de esquí).

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En coche, atravesamos un par de grandes mercados, pudimos ver las primeras mezquitas de cúpulas de chapa brillante mientras nos internábamos en las áridas tierras de Kyrgyzstan. La carretera se iba retorciendo a medida que subíamos el primer puerto de montaña… lo que no sabíamos, es que culminaba en un túnel a 3500 metros de altitud, y que túnel!!!

Debía tener alrededor de 2 kilómetros… y de ancho, 5 metros. Estaba “iluminado” con unos focos naranjas que iban perdiendo potencia (en la oscuridad absoluta, su ténue luz, no llegaba ni al asfalto); las líneas laterales, simplemente NO existían! igual que la ventilación… unos puntitos rojos, nos guíaron hasta el mismísimo tubo de escape de un camión con problemas de combustión… y, para hacerlo más interesante, nuestro conductor decidió que debíamos adelantarlo… ¡¡¡Pero si en paralelo  no cabemos!!! (fue la primera vez que pensé que no volvería a ver la luz del día… (num.1: aplastados) que miedo :O

La carretera se ve espectacular desde lo más alto, luego nos desviamos de la principal para seguir 2 o 3 horas más sobre pedruscos.

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Nos detuvimos para comernos un par de tomates y algo de pan que nos ofreció el conductor, pero no hubo más descanso. Empezábamos a notar los efectos de dormir poco, del madrugón, y de las largas horas de trayecto; entre bache y bache se nos cerraban los ojos, cosa que nuestro conductor no comprendía… no hablaba inglés, pero para que no nos perdiéramos el paisaje, metía unos berridos!; luego en Kyzyl-Oi, siesta tardía, y además 10 horas del tirón, claaaaro!

La segunda parada, fue para conocer a Kojohnkul… un Obelix en versiónKirguís.

Cuenta la leyenda que ese enorme hombre llamado Kojohnkul (igual que el pueblo), transportaba pedruscos de 690 kg y/o caballos a cuestas, durante más de 1 kilómetro. El pueblo, le rindió homenaje con una estatua, al más puro “Rusian Style”.

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Kyzyl-Oi es un pueblo de casitas pequeñas hechas de barro. Mr.Artyk es el responsable de la CBT local; llamó a Gulmira, y en 5 minutos ya estaba lista para abrirnos su casa, ofrecernos una ducha al aire libre, un chaí para pasar la tarde, y nos preguntó que querríamos cenar.

Junto a la carretera principal, discurre el río Kara-Abla… las mujeres y los niños, acuden para rellenan los cubos y abastecerse de agua. Todo el pueblo sabía que habíamos aterrizado por sorpresa, y se asomaron a conocer a los turistas! toda una experiencia! ;)

En casa de Gulmira: totalmente recomendable. Muy limpia, excelente cocinera, muy amable y hospitalaria.

Cena: nos preparó un Plov para cenar, riquísmo!!!

Primeras palabras: Nam (pan); Pamidor (tomate); St (leche); Suu (agua)

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En el próximo post, un rebentón, autoestop, el embalse de Toktogul, afeitar a un burro y celebrar el ramadán!