Meeeeeec!!!! mooooooc!!!! Kampala, Kampalaaaaa!!!!… moooooc!!!! Liraaaaa!!!… Piiiiip, piiiiip!!! mooooooc!!!!  Kampalaaa!!!… Mbararaaaa!!!

Así de entretenidos nos despertaron a la 5 de la mañana!!! muy agradecidos de estar frente a la calle que hacía de estación de autobuses, a pesar de haberle comentado al empleado del hotel, que preferíamos una habitación silenciosa a espaciosa; conclusión: mejor escoger una interior aunque tenga poca luz… en Uganda, nunca sabes dónde montan la juerga los autobuses y matatus (quizás sea, al lado de tu cama!)

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Nos quedaban por delante, 9 horas de coche demoledoras! por la mañana, la carretera era un remanso de paz entre las brumas que lamían los campos de te, filas de recolectores distribuyéndose entre sus calles con los cestos colgando de su frente (como hormiguitas), grupos de niños con sus camisas de colores, bicicletas, gente con garrafas en la cabeza, vacas, algún matatu enterrado bajo colchones, cabras, gente en bicicleta, dos vacas más…

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Una postal lamentable

Tal como comentábamos en el anterior post, las escuelas se pagan de forma trimestral, y si hay algún problema con el pago, los menores quedan sin la posibilidad de entrar en el recinto. Así lo pudimos ver en Kyenjojo… una multitud de alumnos se agolpaban en la verja cerrada de la escuela, algunos llevaban un papel en la mano, y todos gritaban para que los dejaran entrar.

¿Cuantos alumnos se agolparían en las verjas de nuestras escuelas, si estas les prohibieran el paso? … Que injusto!!!

Que tuvimos?

  1. Reventón entre montañas, público incluido. Cualquier evento que salga de la rutina es objeto de máxima atención y comentarios de los lugareños que pasan por allí.
  2. Repostar gasolina en Hoima, paciencia infinita!. Cuando vas a poner gasolina, ¿que es lo que más desespera?… aquellos instantes finales interminables, cuando el surtidor alcanza la velocidad absurda del ajuste de los céntimos… bueno! teniendo en cuenta que llenar el depósito en Uganda, cuesta unos 110.000 Ush, y que la velocidad absurda se alcanza entre los 70.000 y 80.000 Ush… échate unas cuentas! (Ah!!! tres empleados colaboran en la tarea… la fama de “uno trabajando y tres mirando” no es exclusiva de por aquí!).

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Llegamos al atardecer al Boomu women’s group (UCOTA), situado a 200 metros de la entrada del parque Budongo forest. Edna nos dio una cálida bienvenida, nos pidió que cenaríamos, nos enseñó las instalaciones, la habitación y se puso a faenar! Que manera de trabajar! junto a sus dos hijos mayores (que la ayudan en todo) y su pequeña, controlaba las cacerolas, preparaba el comedor, revisó las duchas, mandó a buscar leña y huevos… nos preparó un estofado de cabra y patatas con salteado de berenjena, buenísimo!

Metimos las mochilas en la habitación, a través de una puerta de lilliput, cogimos las toallas y… ducha al aire libre bajo el árbol de los tejedores amarillos gritones y excitados, combinado con puesta de sol. Que gozada!. Mientras, Iddi se marchó cogido de la mano de uno de los guardas del bosque; es muy curioso ver, las muestras de afecto entre amigos!

Todo lo que nos rodeaba…. naturaleza!. Después de cenar, intentamos hacer alguna foto a las estrellas… fue un intento fallido! nada que ver con las de Ignacio Izquierdo… me encantan  (Isla mujeres) (pascua) (nueva zelanda) (hunting stars). Allí estábamos, los dos solos bajo 1.000.000 de estrelllas y la oscuridad a nuestro alrededor…

òscar:  – Que? ya estás?… ya?… oigo un ruido!… ya estás?

noe:  – Nooooo… no se oye nada. No enciendas la luz, eh? que no va a salir…

òscar, moviendose alrededor:  – Si! se oye allí!

Paaam! luz encendida!.

Así, un par o tres de veces… y nada, la cosa no salió como esperábamos. Nos dirigíamos a la habitación, cuando de repente…

òscar:  – Espera! me he pinchado con algo!… (agitando el pié) se me ha metido en la sandalia… No me la puedo quitar.

noe:  – Que? ya estás?… ostia!!! yo también me estoy pinchando!!! No puede ser… si no me he movido  :s

òscar:  – Enfocame aquí… ahora me pica el otro pié… Ui! Ui! la pierna!!!

Enfoqué! y allí estabamos los dos, en medio de un camino de unos 5 metros de ancho, de hormigas rojas, Ahhhhhhh!!! salimos botando, aquejándonos y sacudiéndonos!!! (tuvimos suerte porque eran pequeñitas… pero como mordían las condenadas!!!)… a lo que acudieron, Edna y sus dos hijos, con antorchas de paja ardiendo y botella de gasolina en mano, para desviarla marabunta“. Durante unos 10 minutos trepidantes, los chicos estuvieron barriendo el suelo con las antorchas, flameando hormigas, y rociando con gasolina las entradas de las habitaciones para evitar que entraran en ellas… fue un espectáculo digno de ver!!!.

Por la mañana, antes del Chimp Track, hicimos una visita a la comunidad.

Las reservas forestales de Budongo y Mpanga (a una hora en coche de Kampala) se han desarrollado como proyectos de ecoturismo para y de la comunidad; ofrecen alojamientos rústicos de bajo coste, seguimiento de chimpancés y paseos guiados para la observación de aves. (fuente).

Visitamos la casa del que fue cazador antes de que Budongo fuera considerara, zona protegida; la casa del médico y las chabolitas contiguas que hacían a las veces de paritorio (únicamente se practican cesáreas en casos extremos, utilizando una caña a modo de visturí); la casa y el almacén del cultivador de tabaco… por los senderos entre vecinos, nos empezaron a seguir multitud de niños.

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A las 2 de la tarde, ya teníamos a Ibrahim (nuestro guía en la selva) preparado para llevarnos de caminata. Tardamos una 2 horas en encontrar a un grupo reducido de Chimpancés, dos adultos encaramados comiendo frutos y un baby esperando abajo. Fue muy emocionante!… pero lo fue más, encontrarlos por la mañana en la carretera camino a Murchison. El ruido del vehículo los asustó y el grupo se dividió a ambos lados del camino… se quedaron inmóviles esperando al que estaba aislado, y hasta que no reunió suficiente valor para cruzar, no se adentraron en el espesor verde. Otra ave espectacular que encontramos, fueron los Southern Ground Hornbill, el rojo y el azul (Calaos de gran tamaño, que se caracterizan por la bolsa colorida bajo el pico y alrededor de los ojos).

Llegamos al “top of the falls” de Murchison perseguidos por una nuve de moscas Tsé-tsé, que nos hizo desistir de nuestra acampada nocturna… pero esto lo contaremos en la próxima entrada!

Salut!