Buenos días! nos levantamos en Bwindi… mañana fría, bruma sobre la selva, sonidos indecriptibles ¿de aves?… los zánganos, empezarán más tarde con el bochorno! en el comedor (abierto hacia la colina que nos espera), están preparadas las mesas con los desayunos:

  • African tea o coffe, cacao, o café soluble.
  • Tostadas con margarina, o mermelada de ciruela.
  • Fruta de temporada: plátanos y piña.
  • tortilla (yo siempre creí que “fried eggs” eran huevos fritos… pero no pudimos conseguir más que “huevos tortilla” :)

A las 7:00 am, nos obligan a sentar-nos frente a una televisión: hacen un reportaje… de los gorilas de la reserva!. No quiero ni contaros, los caretos que llevamos los que nos hemos reunido allí, a esa hora… como cuando nos enchufábamos a ver dibujos en casa, el sábado por la mañana ;). Ah! y no olvidar que la única neurona que tengo despierta, está haciendo esfuerzos sobrehumanos para pillar el inglés borroso que se oye en la cinta de vídeo.

Los rastreadores ya han salido para localizar a las familias peludas… ahora les toca organizar-nos, dar una pequeña charla de comportamiento y empezar a andar… Nos tocó solos! Òscar y yo detrás del guía, dos rastreadores más, abrían y cerraban la corta expedición! están en una forma excelente… mientras nosotros íbamos serpenteando el camino, ellos atajaban todo lo que podían por pendientes del 75%!!!

Hicimos un breve descanso en la cima, y empezó el descenso. Transcurridas 2 horas de nuestra salida, llegó la recompensa:

– Quitaros las mochilas, preparad las cámaras, el grupo de Mubare está muy cerca…

– Adelante! en silencio… vamos a acercarnos… grhmmm! grhmmm! (ruidos guturales para que el grupo sepa que se trata de humanos amigos).

– Allí está! ves a Malaika, es la hembra con su cría de 5 semanas!

Òscar la vió un poco, pero estaba bastante resguardada en un terreno de difícil acceso.

– Tranquilos… porque por detrás se acerca el joven macho, Muyambi o Kanyonyi, girad lentamente.

Se acercó, se paró un poco lejos, Òscar se agachó para tomar una buena foto, y él se acercó aún más, y más, quería pasar por ahí… se quedó tan cerca, que la cámara no lo podía ni enfocar… daban ganas de achucharle un abrazo!

– Levántate lentamente, y hazte a un lado.

Se acercó entonces al guía, y lo saludó! (estoy flipando!) con el puño cerrado, le tocó la chaqueta larga… hizo lo mismo con el ranger  :O… casi se me saltan las lágrimas!

Quedamos embobados viendo como empezaba a mordisquear el desayuno, y de repente… Prrrrrt!!! Un súper pedo!… bueno, es lo que tiene comer tanta fibra! ;)  cuando apareció Ruhondeza el “espalda plateada” por detrás de unos arbustos, se convirtió en serenata… jejeje

Pero el espectáculo se troncó de repente, por el diluvio Universal; ellos se escondieron, y nosotros aguantamos esos goterones durante 40 minutos!!! Cuando ya parecía que hubiéramos estado nadando vestidos en el lago, entonces… paró.

Volvieron a salir, no sin antes, dar muestra de su poder golpeándose fuertemente en el pecho… el sonido nos paralizó! Nos quedaron 5 minutos para fotografiar al jefe… y sonó la alarma del reloj:  fin de la experiencia, 1 hora exacta, ni un minuto más!

A la vuelta, se nos unieron un par de rangers más. Ya he dicho que de subida corría, no? pues de bajada (a pesar de la fina llovizna y las piedras resbaladizas) volaban!. Así llegamos a Watoto y esperamos, sandwich en mano, la llegada del vehículo para volver al campamento… embarrizados hasta el cuello, no se acercaban a nosotros, ni las gallinas!  :)

Por la tarde, volvimos a salir a dar una vuelta; objetivo: cerveza caliente frente a los chiringuitos de recuerdos, pero antes, dimos una vuelta por la aldea. Aprendimos varias palabras en Luchinga.

  • Cada región tiene sus propia lengua.
  • Vocabulario: Moray gje = Como estás?; Webaly = Gracias; Kaly = Adiós; Echecoco = animales (escrito tal como suena).
  • Alojamiento: Buhoma Community Rest Camp. Banda de poco lujo, sin luz, baños comunes con agua caliente.

A la mañana siguiente volvimos  de nuevo a la carretera para dejar atrás los bosques de eucaliptos que tornaban el aire denso y húmedo. Camino a Ishasha, pueblo que pasábamos, mercado que sorteábamos… de ganado, de productos agrícolas, de ropa, o todo a la vez.

Cuanto más nos acercábamos a uno, más gente por la carretera, más fardos en las cabezas, más grupos charlando, más bicicletas y sobre todo… más bananas! finalmente nos detuvimos en el de Butogota, entre un tumulto de gente nos fuimos abriendo paso calle abajo hacia el descampado y nos dimos un “garbeo”!.

– ¿que querrán comprar esos “muzungus”?

Después de pasar por la zona de legumbres secas, hortalizas, verduras, zapatos, camisas, bolsos, colchones, carnes (vacuno, cabra, antílope…) y gallinas vivas, nos decantamos por comprar un manojo de bananitas amarillas, un cuenco de pistachos y dos bolas Mandazi.

El primer “game drive” llegados a Ishasha, fue todo un éxito!… al fondo los elefantes:

a la derecha las leonas trepadoras:

a la izquierda los búfalos, aves, y por todas partes los Impala o Kobus Kob (sólo se diferencian por las manchas de sus patas):

Ya solo nos quedaba pasar la noche en el campamento, escuchando movimiento de matorrales detrás de la banda, ruiditos por el techo de palma, y gruñidos a lo lejos, probablemente de los hipopótamos del riachuelo cercano… Bueno, en realidad el centinela es Òscar, yo me limito a poner la cabeza sobre la almohada y dormir… como un tronco!!!  ;))

“El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros”. Proverbio Ugandés.

Está claro! ya tiene suficiente trabajo persiguiendo esa enorme masa, que con paso lento (cada vez mueve una pata, manteniendo las otras tres firmes en el suelo) alcanza velocidades de vértigo. Me hizo gracia el proverbio.