Sin lugar a dudas, el trek que hicimos con 9-Naig  desde Kyaukme hasta Hsipaw, fue lo más increible del viaje!!!

Las étnias que pueblan las laderas, la frondosa selva y los valles más fructíferos, tienen un encanto especial… conservan atuendos y un modo de vida muy tradicional, no están acostumbrados a recibir visitas (y menos de gigantes…jejjeje) y su hospitalidad, es inigualable!

Recogió una pequeña mochila a toda prisa, la llenó de plátanos, agua, una camisa limpia y un longui… mientras nos embutíamos el arroz y un trozo de pollo, él seguía correteando arriba y abajo, su mujer le hacía de sombra, lo miraba con ojitos cristalinos, tiernos, lo echaría de menos aunque sólo fueran 2 días. Tienen dos hijas, jóvenes, muy guapas, y realmente, se les veía muy felices. Aunque mostrar amor en público, allí es casi una falta de respeto, se despidieron con un beso (en la mejilla), se tocaron tímidamente la mano, y ella nos observó hasta que desaparecimos por el final de la calle.

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Dejamos atrás la capital, y nos internamos en espesos bosques de verde esmeralda…. aquí i allá, se veían pequeñas motas marrones, chozas aisladas. Nunca me imaginé que se pudiera correr tanto, por caminos fangosos, con unas chanclas de plástico! Corríamos para que nos pillara la noche…  :O  … y no lo conseguimos por muy poco!.

Primera parada… los Palaung.

Nos saludó a través de la ventana con una amplia sonrisa; nos hizo pasar, nos enseñó su casita, humilde pero muy limpia, nos ofreció algo de comer y para la sobremesa (ya que contábamos con el beneplácito de todo el pueblo, que allí se había congregado)… me convirtió en una “matriarca Palaung” a quien se le había encogido el vestido!

  • Comer: Tenían conservas para mezclar con el arroz; A mi me apetecía provar “larvas de oruga marinadas con limón y chilli” (sólo una, para saber como es…), pero ante el inconveniente de poder desarrollar una reacción alérgica severa… me conformé con “potaje de piel de cerdo en su propia gelatina”.
  • Gente: son tan menuditos, que les pasábamos casi dos palmos… o sea… parecíamos gigantes  ;). Las principales etnias que pueblan el estado son los Arakan, Chin, Kachin, Kayang, Karen, Karenni, Lahu, Mon, Palaung, Pa-O ,Shan y Wa.

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Las Matriarcas, lucen unos cinturones anulares, hilvanados con hilos de plata (pesan alrededor de 3 kilos). Cuando sonaban las campanas que llamaban a la batalla, estos se utilizaban como escudo cruzados al pecho (en plan, Xena!) y agarraban unos machetes que debían manejar con las 2 manos… por algo son las matriarcas las que cortan el bacalao!

Seguimos avanzando bajo una finísima lluvia… y con tres niños pisándonos los talones (durante 1 hora…!). El cielo se iva oscureciendo, por las nuves y por la caída de la tarde… y cayó la noche, oscura, sin estrellas ni luna. Nuestras pupilas ya no daban más de si, ya no veíamos casi ni a 9-Naig, pero él seguía corriendo! que enrgía!… de repente frente a nosotros, una ténue luz que se precipitaba por unas escaleras de tablones, desde un primer piso. Habíamos llegado a nuestro refugio!!! nos esperaba una ducha fría en la balsa bajo un longui, una comida y un lecho calientes junto a la cocina… y una sopresa… tuvimos un “momento relax”… un auténtico masaje Birmano!!!

  • la familia: no hablaban inglés, así que, nosotros escuchábamos esa extraña lengua, él traducía, ellos escuchaban nuestra extraña lengua y él volvía a traducir. No tengo palabras para describir la sensación de confort que tuvimos junto a ellos!
  • Cultivos: desde las 4:30 de la mañana hasta las 19:00 h, cultivando te; amasar de forma manual y dejar fermentar 6 meses prensado bajo canastos con piedras = te negro espectacular!

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Al día siguiente, para el gobierno Birmano, seguíamos perdidos… ; en el billete de tren habíamos declarado que llegaríamos a Hsipaw, pero nos habíamos esfumado. jijiiji.

Por el camino hasta la colina, saludamos a los recolectores que acarreaban sus enormes cestos de bambú, bajo sus sombreros cónicos.  Buscamos un camión para bajar hasta Kyaukme, subimos en la carga y trazó un camino de inacabables curvas.

Nos descargó el camión, los pies en tierra firme, alquilamos unas motocicletas para dirigirnos hacia Hsipaw… otra vez oscurecía! no llegaríamos a pisar Hsipaw otra vez!

Que viajecito tuvo Òscar… sólo allí atrás (yo íba con 9-Naig, él conocía el camino), conduciendo a oscuras primero por unos caminos con unos socabones como elefantes, se le acabó la gasolina… despues por la carretera, rebentón! ala, a andar…

Toda una aventura, con final súper-feliz… pero os lo cuento en el próximo post!  ;)

Foto de la  Bawgyo paya, impresionantes mosaicos de espejos. 

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Info: de lahaine.org: “En la actualidad, China, EEUU, India y Tailandia siguen jugando sus bazas en el contexto étnico de Myanmar, buscando como en el pasado situaciones que permitan extraer mayores beneficios a sus intereses regionales y mundiales. …

La lucha por la democracia y los derechos humanos en Myanmar no puede separarse de la lucha que mantienen los pueblos o nacionalidades étnicos por la autodeterminación. Una paz duradera, la libertad y la justicia para Myanmar no se podrán materializar si no se resuelve el asunto de las nacionalidades étnicas y si sus derechos no son garantizados legalmente”.