Sigo con Myanmar? es que lo había dejado un poco abandonado  :P

Las ciudades satélite de Mandalay, tienen un encanto especial… sales del bullicio desordenado, para transitar por entre Stupas, pequeños mercados, lentas bicicletas, caminitos de tierra, ruinas, y puentes de madera vieja… no dejamos atrás el calor!

Sagaing (hogar de monasterios, conventos y más de 500 stupas)

En silencio, multitud de monjes hacen cola para recoger en sus brillantes cuencos negros (tiene muchos nombres: cuenco de arroz, de oración, para limosna… ) de manos de voluntarios muy entregados, su ración de arroz, zumo y leche… llevan desde la madrugada, recorriendo las calles para recoger las limosnas y han esperado pacientemente a que esta se repartiera entre todos.

El silencio del lugar, es especial.

Visitamos la Colina de Sagaing, subimos por sus interminables escaleras de piedra entre ramas de árboles que precipitan sobre el sendero, sorteamos todo tipo de Kitch-tenderetes y vimos practicar el deporte nacional, el chinlone, antes de llegar al espectacular mirador de la cima!.

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Amarapura (la ciudad de la inmortalidad)

El puente de teca más largo del mundo, muestra una fragilidad fictícia… generaciones y generaciones de Birmanos, venidos de todos los ricones del país, han recorrido esos tablones roidos por el agua y el tiempo. Pasean tranquilamente, se sientan en sus límites, descansan en los paraderos, cuentan historias, anécdotas, salen de pesca, praparan Mohinga o sazón de camarones (bien saladitos!).

Declarar tu amor o pedir la mano de tu amada en U-Bein Bridge, es equivalente a declararse en el Empire State Building de Nueva York para los Norteamericanos. Que romántico!

Lo mejor es visitarlo antes de la puesta de sol, cuando se puede deambular entre estas escenas cotidianas.

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Inwa (fue capital del reino birmano durante 400 años).

Su decadencia, relata un pasado espléndido y un triste presente… nada se invierte en Inwa de los 10$ que cuesta la entrada a los turistas.

Los palacios, agrietados, descoloridos, abandonados, mohosos… rodeados por pequeños tenderetes, que casi nada tienen para ofrecer, casi nada material… no faltan, pero, unas sonrisas bien amplias, unos tes, garbanzos secos y alguna agradable conversación!.

La torre de vigilancia da vértigo!!! todo crujía, subimos, nos sentamos en lo alto… y bajamos a toda prisa!!! por si acaso, después de tanto tiempo, decidía abandonar su fuerza y desplomarse de repente.

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  • Cena: Mann (83rd St, Mandalay); un puesto de comida al aire libre, con taburetes de un palmo y mucho movimiento; 7.000 ky (no se cuantos platos nos sirvieron, al tercero… perdí la cuenta  ;)

A las 4:30 de la mañana, nos levantamos para ir a buscar el tren que nos debía llevara a Hsipaw, nos quedaban 200 km hasta nuestro destino.

Pillamos dormidísimo al simpático encargado de noche, aunque no faltó su sonrisa cuando nos despedíamos hasta la vuelta! (nos guardaría las mochilas durante 4 días, sin coste alguno).

  • Hospedaje: Royal Guest House; muy centrico, 25th St.

La estación de trenes a esa hora, ya era un auténtico mercado central! gente con paquetes de todos los tamaños, niños corriendo, grupos de gente durmiendo, y nosotros… buscando el andén. Allí estaba, una enorme mole roja que tardaría 14 horas en llegar a Hsipaw!.

Enseguida nos indicaron cuales eran nuestros asientos, respaldo de madera y un fino acolchado de espuma, ¡nos molerían!… el tren no salió muy lleno, pero a medida que paraba en todos los pueblecitos, bultos y más bultos, se apretaban bajo los asientos, en los estantes superiores, encima de los mismos pasajeros… Ufff! En los asientos más cercanos, viajaría una familia que nos tuvo distraídos un buen rato… se prepararon la comida en sus “rice box”, estuvieron haciendo manualidades, charlando…

  • Anécdotas: Como en tiempos de antaño, en algunas estaciones subieron al tren vendedores ambulantes (lo que llamaríamos “charlatanes”). Ofrecían cremas de manos, elixires y polvos mágicos, bueno, un poco de todo. Pasaban por el abarrotado pasillo, e iban dando a probar esos potingues. Así que el joven de la familia se animó… pero, en cuanto se puso esa especie de “descongestionador en polvo” frente a la nariz… Ahhhh!!!! Uecs!!! Uecs!!!! empezó a moquear como un poseso…. jajaja… le picaba tanto, que tuvo que estar un buen rato con la cabeza fuera del tren…!!! y su hermana… creo que nunca se había reído tanto!!!

Bueno… después de 12 horas en ese rompe Coccyx, ya habíamos pasado el viaducto de Gokhteik (datado del 1903), los paisajes eran impresionantes, pero ya no sabíamos ni como ponernos!… y de repente, en Kyaukme apereció nuestro ángel salvador, 9-Naig! un hombre genial, que nos llevaría por las montañas del estado Shan, a visitar gente increíble!

Os lo contaremos en el próximo post! ;)