Mis amigos, acabados de salir de la Reserva de Pacaya Samiria, me cuentan sus aventuras nocturnas:

“Nunca antes, desde que ingresamos en la selva… se acercó tanto a nuestro campanemto, un Otorongo!!!”

La 1 de la madrugada, oscura noche de 1.000.000 de estrellas a orillas del lago Sapote (al Oeste del PV2-Yarina), en la Selva Primaria.

“Un roedor (un Majaz de unos 9 kilos de peso, muy apreciado por su carne) se asercó a nuestro campamento… nos sintio… y regresó hacia el interior de la selva, cuando… a los 10 metros del camping el otorongo lo atrapo!!!. Solo 3 quejidos, quedaron flotando en el aire…”

“Antes de que llegara este momento, los ruidos del Majaz ya nos alertaron… yo estaba colgado en un arbol y mi hermano Agustín a un costado. El Otorongo, camuflado tras la vegetación, hiso una señal, algo sorprecibo, nervioso y con ganas de cazar… todos escuchamos su ataque y las súplicas de la pobre víctima!…”

“Agustín se levantó linterna en mano, e hiso una luz muy fuerte. Se logró ver al Otorogo con su presa!. Cortamos un pequeño arbol para haser de garrote y auyentar la béstia!!! lo peleamos (sobretodo Agustín)!!!… al fin, le quitamos sus 9 kg de presa. Fue impresionante!!!… los turistas… se quedaron un poco nerviosos… no pudieron dormir en toda la noche escuchando ruidos… pensando que el Otorongo volvería…”

“Ese día hisimos una parrillada (el Majaz es un plato muy valorado en tierras Peruanas)!!! Nos saciamos, hasía mucho tiempo que no comía ese roedor”.

Chicos… Así es la vida, en la selva!