ya se… ya se… me estoy retrasando en mis entregas… tengo excusas, pero no tengo perdón!. Se me han acumulado tres fines de semana fantásticos, uno en Barcelona, otro en la Espluga de Francolí haciendo espeleología y otro en la Vall d’Aràn; tengo Myanmar a medio empezar, y llegan ya visitas que preparan sus vacaciones… pero primero acabaré con Irlana (no literalmente, claro!)

Como os conté en el anterior post, tuvimos que pasar la noche en Ballivaughan. El pueblo tiene tres cosas muy interesantes:

  1. Una Bahía pequeñita, desde dónde contemplar Galway enmarcado entre las colinas de Connemara.
  2. Desde el mimo pueblo, se pueden hacer rutas a pie, entre la costa y la meseta de roca caliza de Burren. Todo paisaje rural.
  3. Es un cruce de caminos. Viniendo desde Galway, en este punto se puede, bajar hasta los acantilados de Moher por la costa, ir hacia la colina  para llegar también a Doolin por Lisdonvarna (si no encuentras un palmo de nieve) o viajar hacia el interior, por la región que alberga vestigios prehistóricos como Poulnabrone. Un paisaje lunar muy peculiar.

A la mañana siguiente, después de descongelar el coche, otra vez nos lanzamos a la carretera.

Hicimos varias paradas para tomar unas fotos, en ese paisaje, entre algún cambio de rasante y el siguiente, hasta llegar a los acantilados de Moher; 8 kilómetros de acantilados que llegan a alcanzar los 214 metros sobre el Atlántico.

  • La reina del condado: Maeve, era la reina vikinga guerrera de Connacht. Según la mitología irlandesa, ningún rey podría acceder al trono de Connacht a no ser, que se casara con ella.
  • Milan Kundera, un escritor Checo escribió: “no es el miedo a caer, sino, miedo al propio deseo de lanzarse”.

Presumiblemente, el viento azota tan fuerte, que una piedra puede volver atrás, si es lanzada desde lo alto hacia el océano… cuando nosotros nos acercamos parecía que el tiempo se había parado, ni una suave brisa nos rozaba la cara y los cielos despejados perfilaban perfectamente las piedras en sus escalonados límites horizontales.

Otro bonito pueblecito costero, dónde la roca entra suavemente con brillo oscuro en el mar, es Lahinch. Es un destino intimamente relacionado con el surf y el arte Celta. En cuanto el sol sacó la nariz, un numeroso grupo de personas, aunque estábamos a 1ºC, salió a pisar la inmensa playa!

Seguimos… otras 2 horas Ufff! cuánto tránsito!… pasamos por Ennis, Limerick (una ciudad muy industrial), y en Tipperary hicimos un break!

  • Comer: Café Daly’s, tiendecita de alimentación, cafés y tes, en la calle principal.

En Cashel, pasamos la noche (hay múltiples B&B a buen precio, buscar, pactar y descansaaaar!). La fortaleza de Cashel, en lo alto del pueblo, prometía una visita muy interesante… pero esto será en la próximo post.   ;)

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Para Carme. Gràcies pels comentaris!