De retorno a Bretaña, ya nos esperaba Elías para preguntarnos cuántos animales havíamos visto, si nos había gustado, cuánto habíamos pescado, etc… Como dícen ahí: Había sido una experiencia, Vacan!!!

Esperábamos poder encontrar una lancha que tenía que pasara por ahí esa misma tarde, pero como se dice a menudo… “Nosotros tenemos los relojes, y ellos tienen el tiempo” , así que nadie sabía cuando íba a pasar. Aprobechamos las 4 horas de luz eléctrica de las que dispone el pueblo (de 6 a 10 de la noche), gracias a su  generador eléctrico, para enviar un par de mails a casa, desde su telecentro rural (tambien aquí); e ir al bar, a tomar unas gaseosas.  

Una larga charla más, nos fuimos a dormir a nuestra “Tambo”, acampada frente a la casa de César, y de repente…

– Òscar… Òscar… rápido!!! ¿estan despirertos?…

– Buenoooo… más o menos…

– Hemos podido parar una lancha… no sabemos hacia dónde va… pero debemos embarcar todo en el peque-peque e ir a preguntar, por si llega a Requena. Se pueden marchar en ella!.

pescadores del Puinahua

Habían parado a una mini-lancha en medio del Puinahua, batiendo la luz del móbil hacia arriba y hacia abajo. “Don Coco”, nos iva a llevar a Requena por 15 Soles. p.p.;  casualidades de la vida, se estaba quedado sin combustible y a la llamada desde la orilla, había parado también, para ver si podía comprar combustible en el pueblo.

Cuando subimos cargados por esa pasarela de 20 centímetros de ancho, nos cubrió una gran tristeza por tener que despedirnos tan rápido, por la visión nocturna de aquella lancha tan… lúgubre, de aquellos marineros que parecían piratas… colgamos nuestras hamacas entre los bultos dormidos de los 10 pasajeros que pasaban allí la noche, nos depedimos moviendo nuestra linterna en esa oscura inmensidad, e intentamos dormir un poco.

amanecer en el Puinahua

A la mañana siguiente, volvieron a empezar las charlas. El Capitán era un hombre muy amable, y hospitalario (nada que ver con la Henry2!!!). Nos dio Bellacos para desayunar (unos plátanos de 2 palmos de largo), y nos llenó el tupper de harina de camote (un ingrediente esencial para preparar mazamorra), por si durante nuestro viaje necesitabamos comer algo más… jejeje

puerto de Requena

Llegamos a Requena, a la Atenas del Ucayali, atracamos en su fangoso y sucio muelle de aguas bajas, dónde, con inmensa sorpresa descubrimos que nos había venido a recibir la cuñada de César (este tío nos cuidó mejor que nuestra madre!) y nos acompañó a buscar la lancha Don José, que nos llevaría a Iquitos por 70S. en camarote…. nada de hamacas! Lujo total a un precio radical!.

La lancha no zarpaba hasta el día siguiente, pudimos dejar allí las bolsas y dormir en el camarote esa misma noche. Estuvimos todo el día pateando por este típico pueblo-ciudad de la amazonia peruana, visitamos la plaza de armas, el inmenso mercado dónde puedes encontrar todos los productos imaginables (plantas para hacer brebajes naturales, 1.000 pescados, carne de taricaya o del roedor cui, serpiente, enormes huevos de gallina o pequeñitos, de Taricaya, Suri…), las piscinas municipales llamadas “los delfines”, nos hinchamos a chicha morada por 0,5 S., y su sabor… No tiene precio!!! que bebida más buena!!!, Kelly nos lo hizo pasar en grande; cenamos en su puesto de pescado, Juane de palometa, frente al mercado, con la canción “moviendo el rabito, palante y patrás” de los Yenis… a todo volumen, saliendo de los altavoces de aquel carrito de vendedor ambulante de CD’s. (ojo! que video… no coment)

hacia "los delfines", Requena, Loreto, Perú

 

  • de Comer:  el restaurante “La cascada”, comida típica y amablilidad. 
  • de Postres:  Pan y Bollos, en lo alto de la cuestita, pasado el mercado y el puente pequeño de fierro. 
  • Artesanía:  Saltamont s.r.l, Malecon Bolognesi nº312.
  • Aeropuerto de Requena:  sólo para avionetas. SPQN Airport Information. 

Al día siguiente, bien temprano, todo era movimiento. Los cargueros se apresuraban, unos traían y otros almacenaban con exactitud precisa (como un enorme TETRIS), la gente (siempre cargada con sus bultos) enfilaban la pasarela, pasaban entre la carga, y se agolpaban en las escaleras para subir al piso y amarrar las hamacas… todo un espectáculo!!!

La lancha zarpó muy puntual, llena hasta los topes! y directa a Iquitos!.

  • También se puede llegar a Iquitos en avión:  Coronel Francisco Secada Vignetta International Airport. Tel: +51 (0)94 231501

Fue un viaje de 16h y no paramos de hablar, otra vez… la gente hacía cola, como en el súper para poder hablar, de todo y de cualquier cosa, no se cansan nunca de explicar y preguntar, tod es interesante, tema social, político, económico, laboral….etc etc….

Llegamos al embarcadero de Masusa, y salimos los últimos del barco; aunque llegamos a las 5 de la mañana, eran horas intempestivas para circular por la ciudad, y aprobechamos para alargar el sueño… se nos hicieron las 8. Cogimos un motocarro y nos desplazamos hasta la plaza de armas, a buscar una agencia de boletos aéreos… la verdad es que por las calles que rodean la plaza, hay infinitas!!!

Desayunamos en el bar del americano, no tiene pérdida, “The yellow rose of Texas” es el más llamativo del lugar; allí conocimos a Enrique de “Embutidos Catalanes”, quien nos propuso acompañarnos por Lima, el día de nuestro regreso… Siempre es mejor ir con alguien que conozca el terreno!!.  Como no podíamos volar a Cusco hasta el día siguiente:

  • Hospedaje:  Hotel “La Casona”, a media cuadra de la plaza de armas. C/Fiztcarrald nº147;  Telf. (051-065)23-4394;  (45 S.noche), y muy limpio.
  • Cambio de divisas:  Interbank; (a día 10 sept.’09)  1$=2,87 Sol.
  • Visita a la Oficina de informació turística, Jr.Nauta o Jr.Pevas, cerca de la P. de Armas.
  • Artesanía indígena: Bajando las escaleras del Bulevar, “La Anaconda”.

Iquitos cuenta con muchas casas coloniales (ejemplo: la casa de Fierro, de Eiffeld), nos dijeron que había un zoo (eso nunca) y un mariposario  llamado Pilpintuwasi (muy interesante, 15S. p.p.); allí también recogen animales enfermos o heridos y después los vuelven a introducir en su hábitat (otra experiencia). Para llegar hay que ir hasta Port Nancy (5 S. ir y volver) en  motocarro y coger un bote hacia Padre Cocha (3 S.).

  • A tener en cuenta: Coger el bote colectivo que es muy barato, y muy fácil. Cuándo se llega al puerto, se debe mirar cual es el bote que esté más lleno, y subir. Antes… preguntar el precio, Siempre!!

Te intentan liar para que cojas otras embarcaciones. Una vez llegas a Padre Cocha está más o menos indicado el camino. Fue muy interesante ver las mariposas y sus distintas fases de metamorfosis. También vale la pena ver tan cerca un tapir, un jaguar y un oso hormiguero.

Pilpintuwasi

Aquí acaba nuestro periplo, por la Amazonía Peruana, un lugar que sin duda “HAY QUE REPETIR”. En la siguiente entrada, volaremos hasta Cusco y llegaremos a Ollantaytambo y Aguas Calientes, último tramo antes de la visita al Machu Picchu.  

 

Recito el texto, del blogspot “por la Amazonía”: 

El río Amazonas originariamente llamado Solimoes, “Paranaguazú” o “Gran Pariente del Mar”, “Parón Euá, “o “Madre de los ríos”, como le llaman los Shipibos, “Tunguragua” “Rey de las aguas”, como le decían los Tupí es el río más largo, caudaloso, y profundo, del planeta. Nace en los nevados de Arequipa, cordillera del Chila a 5 mil metros sobre el nivel del mar, en la quebrada Apacheta, provincia de Caylloma y se forma en la confluencia de los ríos Ucayali y Marañón frente a Nauta en la región Loreto cerca de Iquitos.