Nuestro viaje a Perú empezó con un vuelo de Air Comet  hacia Lima, muy tranquilo a pesar de las pequeñas turbulencias que siempre azotan al paso sobre la Amazonía Brasileña y los Andes Peruanos, y muy cómodo gracias a la cantidad de asientos libres que nos rodeaban.

  • Modus operandi: Consulta por internet las ofertas de vuelos con 3 meses de antelación para asegurar un buen precio (normalmente, aquí).
  • Compañías: DIRECTO. Iberia, KLM y Air Comet. INDIRECTO. British Airways, Lan, Lufthansa.

Una vez llegados a Lima, queríamos marcharnos esa misma noche hacia el interior del país… no nos gustan mucho las capitales :). En el mismo aeropuerto alquilamos un taxi (los green són los más caros y los que más te recomiendan para evitar los robos a turistas; aunque después de la experiéncia y teniendo en cuenta que los taxis pagan para entrar al recinto, quizás sea mala suerte encontrar un timo-taxi)  sólo tuvimos tiempo de ir a cambiar divisas, comer e ir a buscar el bus nocturno hacia Pichanaki.

  • Cambiar divisas: “Mr.Dollar”, Jr.Ocoña 141; Lima (a día 23/08/09)  1$=2,953 Sol.
  • Compañía de autobuses: Turismo Central (40 Soles p.p – el servicio y la puntualidad excelentes) Salimos a las 8:30 de la tarde, para atravesar los andes bien entrada la noche. Direcciones de otras compañías de autobuses (aquí).

Pichanaki (Chanchamayo) es una pequeña ciudad en el interior del país, hacia el Este de Lima, situada en plena selva alta, y presume de tener la taza de café más grande del mundo, como no… expuesta en su plaza!. La acuna el río Perené, y a su paso forma lugares mágicos, salvajes, llenos de encanto, acompañados comunmente por cascadas, dónde te puedes dar un buen chapuzón o practicar “rappel”.

atravesando el Perené en una cesta

Nos hospedamos en la plaza de armas, en un hotel al que llaman Santa Rosa para simplificar, ya que su nombre oficial ahora mismo sería inpronunciable (25 S. – limpio… pero un poco ruidoso). El recepcionista del hotel formaba parte del grupo musical de la parroquia, así que hasta bien entrada la noche, estuvo practicando con su guitarra; aunque, era como tener hilo musical en la habitación un poco subidito de tono, hay que decir que el chico no lo hacía nada mal.

  • Hostales: buscar aquí, por distritos
  • Excursiones: encontramos un guía muy pintoresco, en la misma plaza llamado “Tarzán”.

Contratamos un treck, y pasamos 3 días con él; Nuestro campamento base, era una casa “ecológica” que se encuentra a 1 h. en “carro” hacia la montaña, en el pueblo de Condado. Fue toda una experiencia, ya que dormíamos al aire libre (en un primer piso) y la gente del pueblecito era muy abierta y agradable; por las tardes, antes de anochecer todo  el que quiere hacer deporte, pequeños y mayores, se acerca a la plaza, y por grupos practican fútbol y sobre todo el bolley con reglas própias; mientras, por la megafonía de la Municipalidad (ayuntamiento) anuncian los mercados, el transporte que habrá disponible para el día siguiente, o se riñe a los vecinos que desparraman el agua sin ningún sentido… también anunciaron que en el pueblo había dos turistas, y en nombre de todo el pueblo el alguacil nos dio la bienvenida. Así que fuimos a hablar con él, y estubimos allí “a la fresca” durante más de una hora… tenía inquietud para saber si teníamos un rey, que partidos políticos gobernaban, que “tan bién” iba nuestra economía (para ellos… España va bien!… jejeje).

vista panorámica de Condado de Pichanaki

Aunque existe mucha diversidad, y la fruta no falta, allí, se nos hizo evidente la gran presión a la que se encuentra sometida toda la región por parte de las empresas madereras; es una “depredación total” de lo que algún día ellos llamaban “selva”. Es para ponerse a llorar!!! Hay una evidente falta de árboles y la consecuente desertización de las laderas de los “cerros”, hay una desaparición progresiva de fauna y flores en toda la zona. Una vez, las madereras se han llevado todo, los lugareños queman los restos para generar sus propios cultivos, aunque no cuentan con las ayudas suficientes, ni con la formación adecuada, ni con ningún tipo de planificación, sin hablar de las lluvias que cuando no son escasas, son torrenciales, etc…

Finalizada nuestra exploración por la Selva alta, volvimos a Pichanaki para partir hacia Satipo en un “carro” por una muy buena carretera. El taxista no corría… VOLAVA!!!, nos decía:

-Así se maneja en el Perú- y así llegamos a nuestro destino intermedio en 1h. aproximadamente.

En Satipo, nos dedicamos a regatear con los múltiples taxistas que se nos abalanzaron para ofrecernos sus servicios y llevarnos hacia Puerto Ocopa (a orillas del río Ene, en el distrito de Río Tambo), no le dimos mucha importancia, pero los carros que se nos ofrecían estaban muchiiiiisimo más polvorientos que los que habíamos visto hasta entonces; cuando empezó nuestro trayecto lo comprendimos, nos esperaban 2h 30m para llegar a Puerto Ocopa de noche, por una carretera/camino infernal.

10.000 especies de mariposas

En el pueblo de los “colonos”, sólo hay 3 hospedajes y a cual más cutre, por suerte nuestro camastro, en una habitación con dos palmos de apertura entre las “paredes” (chapa de madera) y el “techo” (chapa metálica), tenían mosquitera (15 S. – no hay nada más que decir).

Quizás hay la posibilidad de hospedarse en el pueblo indígena (1 o 2 km antes del asentamiento colono, y desde luego mucho más interesante). Los nativos de esta zona, són los llamados Ashaninka (aquí también),  un pueblo pacífico con una sabiduría inmensa sobre el arte de la sanación con plantas naturales, y el poder curativo de las visiones con Ayahuasca.

A la mañana siguiente, mientras desayunábamos, estuvimos hablando con uno de los jefes de la comunidad, Hector Pachacahac; nos explicó que ellos controlaban el pueblo ya que las tierras eran suyas y se las tenían alquiladas a los colonos. Estaba molesto, por la suciedad que había y por como trataban a los nativos. Para los colonos los nativos son salvajes, ignorantes y poco ambiciosos, pero él tenía claro que las nuevas generaciones de jóvenes nativos le daban valor a sus conocimientos en medicina natural, alimentación sana, a la fauna y flora; le daban importáncia a la conservación del territorio y a la necesidad de manetner un equilibrio entre la producción y la recolección. Estan impulsanndo el turismo vivencial y se puede pasar unos días viviendo con ellos en una de sus chacras. Si alguien está interesado tenemos su correo.

Junto al embarcadero a los pies de nuestro hospedaje, salía una pequeña lancha hacia Atalaya; el trayecto duró sus 7h, pero esto os lo contaremos en la siguiente entrada.