FIN DE AÑO’06 en Portugal!!!

Dos día antes del fin de año, nos plantamos con unos amigos en la capital, Lisboa…

Una ciudad enorme nos esperaba, engalanada con todos los artículos imprescindibles que decoran las Navidades de las grandes capitales. Nos vino a recoger Carlos, un amigo portugués, que nos lo hizo pasar en grande!.

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Transporte:

  • Aereo: Aeropuerto de Portela, a 7 kilómetros del centro, en la zona nordeste de la ciudad.
  • Metro: Metropolitano de Lisboa. En cualquier estación de metro se puede comprar tarjeta de transportes “Sete colinas”. Se pagan 0,50 € por la tarjeta y 2,90€ por día; permite disfrutar del sistema de transportes urbanos, metro, autobuses, tranvías, funiculares y ascensores, ilimitadamente.
  • Bus y tranvía: Carris. “um auto menos”.

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Lo primero fue dejar las maletitas en el Hotel y ver la puesta de sol desde el Monumento a los descubridores,  en la desembocadura del Tajo… el límite con el gran azul. Al fondo, las vistas del “Ponte vinte e cinco de Abril” y de la “Torre de Belém”, tan blanca, tan compacta, de estructura sobria y elegante.

Hay que caminar por  el Barrio Alto, entre sus tascas y bares, dejarse caer hasta el Chiado y luego comenzar a explorar el barrio más viejo, Alfama, la esencia de la capital.

Cenamos en  Barrio Alto, en un restaurante perdido enmedio de esas callejuelas, en las paredes de la entrada las típicas baldosas de cerámicas azules. En su interior, 4 mayores tomaban sus copitas y escuchaban los típicos Fados por la radio, los inspirados por la melancolía que desprenden sus calles. Su dueño, un sexagenario un poco serio, nos preparó un bacalao en salsa de tomate… bueníssimo! el mejor pescado que provamos en la capital!

La verdad es que Barrio Alto, es un lugar de lo más entrañable! hay mucha marcha y muchos locales!

Por la mañana…

Visitamos lo que fue la sede de La Expo ’98, titulada “los Océanos, un patrimonio para el futuro” y que se celebró coincidiendo con la conmemoración del 500º aniversario del viaje a la India de Vasco da Gama.

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La arquitectura del lugar, bien vale una visita.

Quedan muchos rincones curiosos y divertidos para explorar en el “parque das naçôes“, como la torre de Vasco de Gama (que preside todo el recinto; con 145 m de altura, presume de ser el edificio más alto de Lisboa)…

la impresionante entrada del Pabellón de Portugal (una enorme lona de hormigón que emula una vela)…

la fuente del volcán (una escultura de cerámica de colores que escupe agua)…

la música de los objetos (varios instrumentos hechos de materiales naturales… que tocados todos a la vez, nos hicieron parecer la Filarmónica… jejeje)…

el tobogán verde (gran escultura moderna, lacada en verde intenso), cascadas, campos de césped y la visita desde las alturas, con el teleférico!

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  • Hoteles: aquí, un enlace para una búsqueda.

 

Fin de año!!!

Todo el mundo estaba en el concierto que se celebra en la “Plaça do Comércio”, junto al árbol más alto del mundo, que se divisa casi desde el principio de Baixa de Lisboa (Rua Augusta).

En las calles más comerciales hay estructuras que impresionan, como el elevador modernista industrial de Santa Justa.

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El día 1…

Aún nos quedaron fuerzas para visitar los pueblos de los alrededores… concretamente Cascais.

El pueblecito, abocado al mar, esconde barrios de pescadores que aún conservan ese sabor salado, pausado pero bravo, de los hombres que cruzan las olas.

Se puede llegar en tren por poco menos de 2 euros,  y al lado mismo de la estación de “Cais do Sodré”, hay un servicio gratuito de bicicletas, el “Bicascais”.

  • Para no perderse: un viajecito en el tranvía viejo, por Barrio Alto!

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